Lo primero y más llamativo es que, mientras que en casi toda España llovía, el tiempo que hemos tenido ha sido estupendo, algo fresco pero con bastante solecito.
Y a lo que vamos, el manduque. Hemos comido estupendamente y aunque teníamos algunas referencias, la mayoría de los sitios los hemos encontrado al azar.
Por la noche caímos (aunque todo el mundo dice que es conocidísimo) en EL MOSQUITO (Pl.da Pedra, 4) perfectas las ostras, las navajas, los mejillones, las almejas…todo.

Al día siguiente nos dimos un paseíto por Baiona, que a pesar de que tiene muchos bares de tapas en la parte antigua, nos reservamos para la comida prevista en A Guarda.
En el Restaurante LOS REMOS (Pl. San Benito, 11) comimos langosta, zamburiñas, mejillones (aunque resulte repetitivo siempre los pedimos porque siempre están insuperables)
con un buen alvariño Filla Boa y un postre riquísimo que consistía en unos canutillos de crema. Salimos a unos 25€ por cabeza ¡muy buen precio en relación a la calidad que dan!
A la vuelta a Vigo, después de un paseíto (no nos dió tiempo a subir a Santa Tecla que nos habían recomendado) para bajar la comida caímos en La Piedra.
De esta zona, la más típica de Vigo os muestro unas fotos con las señoras que se ponen en la calle ofreciendo las ostras y de un restaurante de los cinco o seis que hay juntos, en el que tomamos unas raciones ricas y que nos trataron muy bien.














